viernes, 18 de mayo de 2012

Un hombre al que admirar

¿No habéis pensado nunca en un hombre al que admirar? No sé, una persona que os gustaría ser, o a la que os gustaría imitar. Una figura famosa que es ejemplar, que hizo algo grande, y con la que especialmente os sentís identificados. Yo creo que he encontrado el mío. No sé si lo conocéis, pero yo descubrí hace poco parte de su vida, y me ha emocionado.
Su nombre es Robert Schuman, y fue uno de los hombres conocidos como 'padres de Europa'. Él fue uno de los hombres que logró la realidad de una Europa unida, y gracias a él existe hoy la Unión Europea. Una casualidad de su vida es que nació en una de las regiones que fue causa de más desunión, odio y destrucción en la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX: Lorena. Sí, una de las dos regiones por las cuales franceses y alemanes no se pudieron ni ver durante casi un siglo, desde la guerra francoprusiana (1871), pasando por la Primera y la Segunda Guerra Mundial, por el Tratado de Versalles, la Francia de Vichy y miles de afrentas más. El causante de la unión de todos los pueblos de Europa bajo una misma bandera nació en medio de un clima de guerra y odio; es más, en pleno núcleo de ese clima. Junto a Jean Monnet (otro de los padres de Europa), redactó la Declaración Schuman, que leyó el 9 de mayo de 1950, fecha que hoy es considerada como de la fundación de la Unión Europea. En dicha declaración afirma que, para que Europa se construya como unidad y aporte a la civilización, Francia y Alemania deben perdonarse. Afirmación impensable, después de todo lo ocurrido entre ambos países. Pero lo consiguió, y el Canciller alemán, Adenauer, le apoyó. Fue el inicio de la CECA, predecesora de la UE.
Era un hombre de paz, un hombre que supo, como francoalemán, perdonar las ofensas de franceses y de alemanes, sabiendo que solo en el perdón se podía construir una comunidad europea de verdad. Fue uno de los primeros presidentes del Parlamento Europeo, entre 1958 y 1960, y un diplomático sin igual, sin miedo al mundo, y que ha cambiado el mundo con las palabras. Concretamente con esa declaración que lleva su nombre.
Pienso que hoy en día muchos deberíamos aprender de él para conseguir fundar una comunidad mundial basada en la confianza verdadera, no la que asegura el dinero, sino la que asegura la paz entre los hombres, la verdadera sociedad del bienestar. Aquí tenemos el ejemplo, solo hay que seguirlo.


La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.
La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas. Francia, defensora desde hace más de veinte años de una Europa unida, ha tenido siempre como objetivo esencial servir a la paz. Europa no se construyó y hubo la guerra.
Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania.
Robert Schuman. Declaración Schuman. 9 de mayo de 1950.

Con nada más que decirle al mundo.

4 comentarios:

j2c6 dijo...

Apuesto más por la admiración al compositor y crítico musical Robert Schumann.

Luis María Sancho dijo...

Son confundibles, pero creo que mi Schuman hizo más por Europa.

Unknown dijo...

La verdad es que vienen quince docenas de hombres y/o mujeres que producen más admiración que Schuman. Sin nada más que decir. Bueno sí, creo que es posible un mundo justo y libre sin la unión de las naciones europeas.
Wilson

Luis María Sancho dijo...

En primer lugar, no digo alguien a quien todo el mundo deba admirar, o que todo el mundo creemos que es la persona más admirable, sino que digo que he encontrado una persona a la que YO admiro, y además no encuentro en la historia moderna 180 personajes famosos a los que admirar más que a éste, si los encuentra usted, cítemelos. En segundo lugar, yo creo que no. Si Francia y Alemania, cuyo recíproco odio fue causa de dos guerras mundiales, no se hubieran perdonado, muy posiblemente habría venido la tercera, por causas idénticas a la venida de la segunda. Se perdonaron, y ahora Europa es modelo de unión y cooperación. Sin Schuman no se habría conseguido ese perdón, ahí tenemos otra causa más por la que admirarle.

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