Este verano he leído, por primera vez, una obra de literatura rusa. La afortunada ha sido "El idiota", de Dostoyevski. Lo que me propongo aquí es dar una idea general de la obra y de su autor, basándome sólo en lo que he leído.
Lo que más llama la atención en libro es el retrato psicológico de los personajes. En la obra se reflejan personalidades de lo más diverso, y ninguna enteramente atractiva, ni siquiera la del protagonista, el príncipe Mischkin. Éste es un joven infinitamente honrado, bienpensado y sencillo, que choca con la realidad artificial, protocolaria y falsa de la burguesía rusa. En esa realidad, al contrario que en la del príncipe, no se sabe a ciencia cierta si lo que dice alguien es lo que piensa, o si se puede o se debe confiar en los amigos. Dostoyevski, al parecer, contrapone esas dos actitudes vitales: o la hipocresía o la ingenuidad. Al mismo tiempo, contrapone los hechos que ocurren con la idea que los personajes se forman de ellos (el "aparecer" de la realidad, y su "parecer" en la mente de los individuos). Multitud de páginas de "El idiota" son pensamientos de sus personajes, o conversaciones que delatan esos pensamientos.
Entre esas conversaciones son de un valor precioso las que reflejan el alma y el corazón de Dostoyevski, que quizá sea también el alma rusa. Entre otras, destacan algunas sobre Dios, el cristianismo, la pena de muerte, y una dura condena del catolicismo romano. Y la frase, cien veces repetida en la historia, y que aparece de manera indirecta en los labios de Mischkin varias veces en el libro, de que "la belleza salvará al mundo".
